El Alex Cheese llega de los Alpes Bávaros, de pastos a 800 metros de altitud. Es una rueda de 10 kg de leche cruda de vaca pardo suiza, de ganadería propia. Nada de atajos: la maduración va de los 6 a los 7 meses.
El detalle que decanta la balanza aparece al final. Sobre la corteza lavada en salmuera se añaden jarabe de flor de saúco y una ceniza oscura hecha con polvo de heno. Eso cambia todo: el aroma se vuelve ahumado, con avellana tostada y un recuerdo de cebolla salteada.
En la cata sorprende que esa potencia no golpea. Es intenso, pero con un equilibrio que permite seguir comiendo. En un supermercado este tipo de queso no se encuentra. Aquí se vende con nombre, procedencia y un asesor que lo ha probado.
Su precio, 9,90 €, lo sitúa en una gama razonable para lo que ofrece: un queso de montaña, artesano y con un perfil poco común.
Este queso es para el aficionado que ya ha recorrido el camino de los curados y busca algo distinto. También para quien en una tabla quiere una pieza que nadie confunde y de la que todos preguntan.
Para quien no es: si buscas un queso suave, cremoso y sin sorpresas, este no es tu queso. La leche cruda y la corteza lavada dan un perfil rotundo, casi animal. Hay que aceptar ese carácter.
Tampoco encaja si buscas un queso para fundir o para un pública poco acostumbrado. Aquí no hay medias tintas: se disfruta en loncha fina, con pan de masa madre o simplemente solo.
Elegir un queso no es leer una etiqueta: es catarlo. En esta partida se probaron varios aspirantes de estilo alpino. Alex Cheese se quedó porque durante la cata no paraba de crecer: primero se nota el heno, después la nuez, al final la cebolla dulce.
Lo que descartamos y por qué: otros quesos lavados de la misma zona tiraban a amoniaco o se quedaban planos. Este mantiene la intensidad y aun así pide otro bocado. La diferencia está en el equilibrio.
Quien compra aquí puede hacer una consulta real antes de pagar: ¿la corteza se come entera, cómo se corta mejor, con qué marida? Son preguntas que no resuelve un buscador. Las responde quien ha tratado con el producto y lo ha probado en distintas fases de maduración.
El Alex Cheese no es un queso para todos los días. Su potencia lo hace inadecuado para quien prefiere sabores discretos o para una tabla donde conviven piezas muy delicadas: puede imponerse y tapar al resto.
Hay otras opciones reales en el catálogo de 250 Gramos de Queso que cubren otros perfiles:
Alex Cheese — 9.90€
Huele a heno, frutos secos y un fondo ahumado. La corteza tratada con saúco añade un recuerdo de cocina: cebolla pochada, casi caramelizada. En boca, el ahumado aparece primero y luego la avellana tostada.
Sí, la corteza forma parte de la experiencia. Está lavada en salmuera y tratada con flor de saúco y polvo de heno, así que tiene sabor propio. Lo natural es probarla primero y decidir; algunos prefieren retirarla porque el interior ya es intenso.
En papel de queso o en un recipiente con algo de ventilación. No lo envuelvas en plástico apretado porque la corteza necesita respirar. Así aguanta bien durante varias semanas sin que el sabor se desvirtúe.
Es intenso, pero no agresivo. La maduración de 6 a 7 meses le da profundidad, pero mantiene un final limpio. Si vienes de quesos curados de vaca, el salto es pequeño. Si vienes de quesos frescos, el contraste será grande.